diciembre 10, 2012

Sólo pasé a saludar...

Hoy hice un recuento de los años... y me acordé de ti. Tenía que agredecer que te hubieras cruzado en mi camino y que me alegraras con esa voz tan característica que me derretía. Contigo entendí la palabra dulzura y me hiciste sentir tan importante que llenaste mi alma. Tú me enseñaste lo que cuidar a alguien significa y conocí lo que es ser un maravilloso padre, capaz de dar hasta la vida por su hija...

Fuiste grande!! Un luchador incansable, un protector nato y un hombre maravilloso. Aún recuerdo esa última vez que te vi en las escaleras y que ahora entiendo que seguías cuidándome...

Hace mucho que no te siento, no te veo, aunque tengo tu voz grabada en el cerebro como si la escuchara continuamente. Imagino esa sonrisa enigmática y esos ojos color miel viéndome con un brillo especial... no podrían ser de otra forma, todo tú eres especial.

Hoy me duele que ya no estés, pero quería que supieras que a pesar de los años sigues en mi mente y en el pedacito de corazón que te corresponde, jajajajaja. Fuiste único y te sigo queriendo. Sólo espero que de donde estás te rías de mis tonterías y te den oportunidad de bajar de vez en cuando sólo para sentirte cerca.

Gracias por darme tus días, por tu confianza, por haberme buscado antes de partir y por permitirme estar cerca en tus últimos días. Me haces falta amigo!!!

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